Si, aunque todavía no sea invierno oficialmente, a nuestras clases ya ha llegado, y no solo porque ya hemos tenido la primera nevada, que aunque ha sido pequeña, ha sido suficiente para que las chicas hicieran sus muñecos de nieve.
Con paciencia, esfuerzo y entre muchas risas, ha salido este montón de muñecos que alegrarán sus mesas en Navidad. ¿Qué os parecen? A mí me encantan. Cada uno con el estilo de su dueña. Felicidades chicas, son geniales.
Y siguiendo con el historial de mi vida patchworil, éste fue el cuarto quilt y lo acabé hace un par de años. Fue divertidísimo todo el bordado aunque las piececitas pequeñas y cosidas a máquina, se resistieron un poco. Como siempre, las fotos no le hacen justicia :(
Y un poco más de detalle aquí:
Las telas las fui recopilando de por aquí y por allí, pero la del borde tiene una historia muy especial. Un día, a última hora de la tarde encontré una tienda en Alicante, y cómo no, ¡para adentro!. Como buena adicta a las telillas, no puede quedar una tienda sin visitar. Después de elegir la tela del borde y darme el gustazo de llevarme unas cuantas telas más, la dueña de este pequeño paraíso, Ana Cámara, me invitó a compartir un té con pastas y un rato de charla con las alumnas que estaban en clase. Podía haberme quedado a vivir allí.
Da gusto cuando encuentras a gente con la que además de tener en común una afición, la vive y la comparte con una desconocida, como era yo. Ya te lo dije en su día Ana, mil gracias.
Supongo que con esta entrada, inauguro una nueva etiqueta: Tiendas.
Y como lo bueno si breve, dos veces breve, os dejo hasta la próxima.
Muchas gracias por leer.

